Día 1: Novena de Navidad

Acto de Contrición

¡Señor mío Jesucristo, Divino y Eterno Verbo y Dios Encarnado en el seno de María Santísima! El amor que me tienes te hizo bajar del Cielo a la Tierra hasta ponerte en un establo. ¡Oh cuanto siento haberte cerrado las puertas de mi corazón, dándote con ellas en la cara y haciéndome sordo a tus divinas inspiraciones y llamamientos, cuando con tanto amor viniste a los desiertos del mundo a buscar la oveja perdida de mi alma y con tanto trabajo para llevarla a los apriscos de tu gloria!
Rompe, Señor, los cerrojos de este ingrato corazón mío con la luz y conocimiento de mi aborrecible ingratitud. Si buscar pesebre donde reclinar la cabeza, miserable pesebre es mi corazón. Consume con el fuego de tu amor hasta las pajas de mis imperfecciones, destruye las bestias de mis abominables culpas, las cuales, de todo corazón me pesa de haberlas cometido contra Ti y delante de Ti, por ser quien eres. Puesto que viniste al mundo a buscar no a los justos sino a los pecadores, yo soy el mayor de ellos y quien más que todos te ha ofendido. Confío en tu misericordia, me perdonarás y me darás gracias para saberte amar y servirte con perseverancia hasta el fin de mi vida. Amén.

Rezar el Santo Rosario y las Letanías Lauretanas

Primera Jornada: 16 de diciembre
En la dulce quietud de su casa en Nazaret estaba la Santísima Virgen y su castísimo esposo el Señor San José; un ángel enviado por Dios apareció anunciando al santo matrimonio, que deberían partir hacia Belén, guiados por la señal de una estrella. Porque ahí había de nacer el Hijo de Dios. Ese día empezaron las fatigas y trabajos dulce madre mía, humildes peregrinos llenos de obediencia y fe que partisteis a cumplir el mandato divino. Con el corazón os ayudaré en vuestras jornadas y fatigas, sabré disponernos el corazón para daros abrigo en estas noches invernales y se alegrará el alma mía al saber que han pasado por mi casa en estas nueve jornadas la dulcísima María y el Castísimo José. Benditas sean las disposiciones de Dios en cada instante y momento y obedecida su voluntad en todos los corazones. Así sea.