Día 4: Novena de Navidad

Acto de Contrición

¡Señor mío Jesucristo, Divino y Eterno Verbo y Dios Encarnado en el seno de María Santísima! El amor que me tienes te hizo bajar del Cielo a la Tierra hasta ponerte en un establo. ¡Oh cuanto siento haberte cerrado las puertas de mi corazón, dándote con ellas en la cara y haciéndome sordo a tus divinas inspiraciones y llamamientos, cuando con tanto amor viniste a los desiertos del mundo a buscar la oveja perdida de mi alma y con tanto trabajo para llevarla a los apriscos de tu gloria!
Rompe, Señor, los cerrojos de este ingrato corazón mío con la luz y conocimiento de mi aborrecible ingratitud. Si buscar pesebre donde reclinar la cabeza, miserable pesebre es mi corazón. Consume con el fuego de tu amor hasta las pajas de mis imperfecciones, destruye las bestias de mis abominables culpas, las cuales, de todo corazón me pesa de haberlas cometido contra Ti y delante de Ti, por ser quien eres. Puesto que viniste al mundo a buscar no a los justos sino a los pecadores, yo soy el mayor de ellos y quien más que todos te ha ofendido. Confío en tu misericordia, me perdonarás y me darás gracias para saberte amar y servirte con perseverancia hasta el fin de mi vida. Amén.

Rezar el Santo Rosario y las Letanías Lauretanas

Cuarta Jornada: 19 de diciembre

¡Gloriosísimo Patriarca San José!, que en unión de tu castísima Esposa la Virgen María, llegabais humildemente pidiendo un lugar para poder pasar una noche de vuestras caminatas, al llegar a la tercera jornada no sabías si al día siguiente os recibirían, pero la fortaleza de que Dios dotó a tu castísimo corazón te hizo alcanzar las fuerzas hasta llegar al lugar que el Ángel del Señor te había enseñado.

Haced, ¡oh dulcísima María!, que sepamos conocer la humildad que Dios comunicó a vuestro castísimo esposo. Así sea.