Día 6: Novena de Navidad

Acto de Contrición

¡Señor mío Jesucristo, Divino y Eterno Verbo y Dios Encarnado en el seno de María Santísima! El amor que me tienes te hizo bajar del Cielo a la Tierra hasta ponerte en un establo. ¡Oh cuanto siento haberte cerrado las puertas de mi corazón, dándote con ellas en la cara y haciéndome sordo a tus divinas inspiraciones y llamamientos, cuando con tanto amor viniste a los desiertos del mundo a buscar la oveja perdida de mi alma y con tanto trabajo para llevarla a los apriscos de tu gloria!
Rompe, Señor, los cerrojos de este ingrato corazón mío con la luz y conocimiento de mi aborrecible ingratitud. Si buscar pesebre donde reclinar la cabeza, miserable pesebre es mi corazón. Consume con el fuego de tu amor hasta las pajas de mis imperfecciones, destruye las bestias de mis abominables culpas, las cuales, de todo corazón me pesa de haberlas cometido contra Ti y delante de Ti, por ser quien eres. Puesto que viniste al mundo a buscar no a los justos sino a los pecadores, yo soy el mayor de ellos y quien más que todos te ha ofendido. Confío en tu misericordia, me perdonarás y me darás gracias para saberte amar y servirte con perseverancia hasta el fin de mi vida. Amén.

Rezar el Santo Rosario y las Letanías Lauretanas

Sexta Jornada: 21 de diciembre

En esta jornada consideramos, ¡oh María Santísima!, la fortaleza de vuestro corazón amantísimo. ¡Qué caminata tan interminable la que tuviste que salvar de Nazaret a Belén, y los ángeles os consolaban los egoísmos, y las ofensas herían nuevamente cuanto teníais que solicitar posada al día siguiente!

Haced, María Santísima, que mi corazón os desagravie junto con vuestro castísimo esposo el señor san José, y que este ejemplo que me enseñáis jamás se aparte de mi corazón, para que siempre viva alabándoos y glorificándoos eternamente. Así sea.